Bahréin declara el estado de emergencia tras aplastar la revuelta chií en Manama

Cuatro muertos y más de 300 heridos en el desalojo de la plaza donde los manifestantes acampaban desde el inicio de las protestas.-El Ejército bloquea el acceso al centro de la ciudad y pide a la población que no salga de casa

Ángeles Espinosa / Periódico El País (España)

El Gobierno de Bahréin ha decretado esta mañana el estado de emergencia en todo el país en un intento de aplacar la revuelta de la comunidad chií que desde hace cuatro días reclama en la calle reformas democráticas. La decisión adoptada por el consejo de seguridad nacional, reunido de urgencia esta mañana, llega horas después de que la policía y el Ejército desalojaran a sangre y fuego a miles de manifestantes, muchos de ellos mujeres y niños, acampados en la plaza de la Perla, en el centro de Manama, la capital del emirato. Las autoridades han decretado el estado de emegencia “para despejar de manifestantes la ciudad, para forzarles a que vuelvan a sus casas”, ha explicado esta mañana un miembro del Gobierno bahreiní al diario The Washington Post. Al menos cuatro manifestantes han muerto, según fuentes médicas consultadas por AP, y más de 300 han resultado heridos en los choques con las fuerzas de seguridad.

Un portavoz del Minsterio del Interior ha asegurado en la televisión oficial que el Ejército adoptará a partir de ahora “todas las medidas necesarias para reestablecer la seguridad” en el país, al tiempo que ha pedido a la población que no abandone sus casas.

La revuelta, inspirada en las protestas de Egipto y Túnez, amenaza con desembocar en un baño de sangre. Las fuerzas de seguridad bahreiníes, apoyadas por varias decenas de vehículos blindados, han irrumpido sin aviso previo esta pasada madrugada en la plaza de la Perla y han lanzado gases lacrimógenos y pelotas de goma contra la multitud congregada en ese lugar para reclamar, entre otras cosas, un trato de igualdad respecto a la minoría suní gobernante.

“Estoy herido, estoy sangrando, nos están matando”, ha denunciado un manifestante en conversación telefónica con la agencia Reuters. “Han entrado en la plaza donde centenares de personas pasan la noche en sus tiendas de campaña”, ha dicho otro testigo a France Presse. La carga y las sirenas de ambulancias se ha escuchado desde decenas de metros de la plaza.

Al término de la batalla campal, cuando despuntaba el día, los soldados han comenzado a patrullar la zona mientras varios helicópterosApache sobrevolaban la plaza y unos cincuenta vehículos recorrían las principales arterias de la capital. Y ni rastro de manifestantes. Además, el Ejército ha cerrado el acceso al centro de la ciudad, por lo que los periodistas han dejado de poder informar de lo que allí sucede. Tampoco pueden entrar las ambulancias y el personal sanitario para atender a los heridos que se presume siguen en los alrededores de la plaza. Los soldados han levantado alambradas en distintos puntos de la ciudad y han bloqueado varias avenidas con vehículos militares.

Las imágenes que ha ofrecido a primera hora el canal catarí Al Yazira muestran tiendas de campaña abandonadas, mantas y ropa desperdigadas por el suelo y restos de comida y basura. “Yo estaba allí…los hombres huían, pero las mujeres y niños no podían correr con tanta facilidad”, ha explicado Ibrahim Mattar, un diputado de Al-Wefaq, el principal partido opositor chií . Este partido reclamó ayer una nueva Constitución para hacer realidad las reformas democráticas que exigen la mayoría de bahreiníes. Mientras, el Ministro del Interior del reino ha confirmado a través de un mensaje en Twitter que las fuerzas de seguridad han “despejado la plaza de la Perla”.

mediodía, la oposición chií ha denunciado la desaparición de 60 de sus militantes como resultado del desalojo policial en Manama y ha anunciado que sus diputados abandonarán el Parlamento en señal de protesta. La represión de los manifestantes, además, supone un nuevo desafío para la diplomacia estadounidense, que siempre ha tenido en Bahréin a un estrecho aliado pero que ante los nuevos acontecimientos tendrá que dar una respuesta que puede variar sustancialmente su relación con el reino árabe, apunta The New York Times. Fuentes oficiales de la Casa Blanca han asegurado esta mediodía que Estados Unidos se pondrá en contacto esta tarde con las autoridades de Bahréin para pedirles contención en su respuesta a las protestas ciudadanas.

Los cuatro muertos provocados en los nuevos disturbios, se suman a las dos víctimas del martes, y unos cincuenta heridos. El jefe de la oposición chií ha asegurado que este ataque tendrá consecuencias: “Ha sido una decisión errónea que tendrá repercusiones catastróficas para la estabilidad de Bahréin”, ha asegurado Ali Salmane.

El corresponsal estadounidense de la cadena televisiva ABC, Miguel Márquez, ha sido atacado durante la represión policial. La cadena ha colgado en su web un reportaje de radio de Márquez que, jadeando y con tono de alerta, describía en directo y con detalles el choque entre la policía y los manifestantes.

“Acabo de ser atacado por un grupo de matones. Estoy en una plaza cerca de nuestro hotel, donde la gente se esconde con miedo en los edificios”. “Esta gente no está bromeando… van a despejar la plaza para impedir más protestas el viernes. El Gobierno claramente no quiere que esto aumente”, explica Márquez. Márquez es el segundo periodista en días recientes en ser atacado durante la cobertura de las protestas en el mundo árabe después de que ayer se conociera que una periodista de la CBS fue agredida tras el anuncio de Mubarak de abandonar el poder en Egipto.

El espejo de Egipto

Miles de bahreiníes se manifestaron durante el día de ayer por tercer día consecutivopara reclamar reformas políticas. Animados por las recientes revueltas en Egipto yTúnez, los chiíes, que constituyen la mayoría de la población autóctona de Bahréin, reclaman una monarquía constitucional que garantice sus derechos en igualdad con los de la minoría suní gobernante. La oposición ha convocado nuevas protestas para el viernes y el sábado.

La muerte de dos jóvenes chiíes en enfrentamientos con la policía en menos de dos días ha enardecido a los manifestantes, que exigen el cese del primer ministro, el jeque Khalifa bin Salman al Khalifa. El jeque Khalifa, tío del rey, lleva al frente del Gobierno desde la salida de los británicos en 1971. Por ahora, no parecen apuntar más arriba. No obstante, durante el entierro de Ali Fadhel al Matruk, el segundo de los jóvenes fallecidos, se oyeron gritos de “el pueblo quiere la caída del régimen”.

Ahora los manifestantes se esfuerzan por dejar claro que no tienen ningún motivo sectario y que el vecino Irán no está involucrado. El líder de la oposición chií, el jeque Ali Salmán, aseguró durante una conferencia de prensa que no quieren ni la caída del régimen ni la instauración de un Estado religioso como el iraní. Su aspiración, dijo, es “un Estado democrático, una monarquía constitucional, en la que el Gobierno sea elegido por el pueblo”. La Casa Blanca pidió a las autoridades que respeten el derecho de manifestación, informa France Presse.

 

 

 

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