Estudios revelan que pasarían 80 años para mejorar nutrición infantil en Guerrero

En municipios como Cochoapa el Grande uno de cada cinco niños muere antes de cumplir el año

Ángeles Cruz Martínez / Periódico La Jornada (México)

Los cinco estudios epidemiológicos realizados entre 1993 y 2006 para medir el nivel de desnutrición de los niños en la Montaña de Guerrero advertían que, de seguir esa tendencia, pasarían por lo menos 80 años antes de poder mejorar las condiciones nutrimentales de ese sector de la población, 90 por ciento de los cuales tenían baja talla y la mitad bajo peso. Prácticamente nada se ha hecho por revertir esa problemática que a escala nacional afecta a más de un millón de menores de cinco años, aseguró Abelardo Ávila, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

En cambio, persisten estrategias de tipo asistencialista, como las becas de Oportunidades, que se distribuyen a condición de que los beneficiarios acudan al centro de salud y lo comprueben con la presentación de un sello, que tampoco es evidencia de nada porque no existen los médicos suficientes ni el seguimiento del estado de salud de las personas, indicó.

Prueba de ello es la situación de desventaja que persiste en municipios como Cochoapa el Grande, donde la esperanza de vida de los habitantes es de 40 años. Significa, explicó el especialista en nutrición infantil, que uno de cada cinco niños muere antes de cumplir un año de vida, y los que sobreviven tienen problemas severos de desnutrición, los cuales, a su vez, les acarrearán otras problemáticas a lo largo de su vida.

Llamó la atención sobre la importancia de que a la hora de evaluar las situación de salud de la infancia también se tomen en cuenta los decesos cuya causa directa son las deficiencias nutrimentales. De hecho, enfatizó, representan la cifra negra de la desnutrición.

Oposición del DIF

En entrevista, Ávila, quien ha participado en el levantamiento de las encuestas nacionales de nutrición y las realizadas en zonas indígenas, comentó que los investigadores se quedaron sin la posibilidad de conocer el curso que ha seguido la desnutrición en el país, pues en 2009 el DIF se opuso a la realización del Censo Nacional de Talla, con el cual se obtenían estimaciones precisas sobre la situación de salud de la infancia en cada uno de los municipios del país.

La última investigación se hizo en 2004, donde los niños de la Montaña de Guerrero, Cochoapa incluido, salieron con los peores resultados. El argumento del DIF para no realizar el censo de 2009 fue que era innecesario, porque el resultado ya se conocía.

Además, comentó Ávila, en 2008 la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso) canceló el Programa de Apoyo Alimentario, mediante el cual se dio seguimiento durante algunos meses a 120 mil niños en las zonas de mayor marginación de la República, con mediciones de peso y talla, análisis clínicos sobre nivel de hemoglobina, entre otros, y acciones como la aplicación de vacunas, capacitación a las madres de familia y la distribución de guías de alimentación.

El objetivo era revertir la desnutrición infantil, lo cual se empezó a observar en sólo cuatro meses. Se tenía la idea de ampliar la cobertura del programa a escala nacional, pero de repente fue cancelado por la Sedeso, recordó el investigador.

Respecto de Oportunidades, Ávila mencionó que no existe ningún mecanismo que garantice que el dinero entregado a las familias les reditúe en una buena alimentación y salud. Por el contrario, aseguró, alrededor de los sitios de pago hay venta de alcohol y comida chatarra.

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