La vida nada saludable de nuestros médicos

Un estudio revela que en enfermeras y doctores hay porcentajes de obesidad y tabaquismo más altos que el promedio

Liliana Alcántara | El Universal

El sistema de salud en México tiene una enfermedad crónica. Sus médicos tienen similares niveles de obesidad en comparación con el de sus pacientes, además de altos rangos de presión arterial, un igual o superior riesgo de sufrir un accidente cardiovascular, así como elevado tabaquismo.

Estudios realizados al azar entre la comunidad médica del país, señalan que doctores y enfermeras “son poco concientes de su salud” porque padecen los mismos problemas que sus pacientes y tienen el mismo estilo de vida que les provoca desarrollar enfermedades propias de su entorno.

Además, los diagnósticos destacan que los médicos de primer contacto evaden el diagnóstico y el tratamiento de la obesidad entre sus pacientes.

Ante ese panorama, los especialistas alertan que se debe generar una mayor conciencia entre los médicos sobre su propio cuidado a la salud, ya que de ellos depende el éxito de los tratamientos de todos sus pacientes.

“La percepción que tiene el paciente sobre su médico influye en el grado de atención y recomendaciones; por lo tanto, los médicos con estilos de vida sana tienen mayor tendencia a compartir, enseñar y supervisar a sus pacientes”, dice el reporte “Frecuencia de obesidad abdominal en los médicos mexicanos de primer contacto y sus pacientes”, un documento hasta ahora inédito, elaborado por especialistas del Centro de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Salud, la Unidad Cardiovascular del Hospital Regional 1 de Octubre del ISSSTE y la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional.

Enfermedad cultural

Mauricio Bautista es médico del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias. Mide un metro con 65 centímetros y pesa 98 kilos. Para llegar a su consultorio en el tercer piso podría subir escaleras, pero prefiere el elevador porque dice que se agota con mayor facilidad. Asegura que su obesidad de primer grado no es ocasionada por comer en exceso sino por un desajuste metabólico que comenzó en su adolescencia. En su escritorio tiene un refresco a medio tomar y una bolsa de pasas con chocolate.

Este médico considera que el sobrepeso y la obesidad que afecta a otros de sus colegas obedece a que comen a deshoras y a que los alimentos de más fácil acceso son las fritangas que se ofrecen en los alrededores del hospital.

El reporte sobre “Frecuencia de obesidad abdominal en los médicos mexicanos de primer contacto y sus pacientes” midió en 2007 el peso, la talla, el índice de masa corporal, la circunferencia abdominal y el pulso a 7 mil 747 pacientes y a 270 médicos.

Los médicos de entre 18 y 80 años que participaron fueron seleccionados al azar en seis estados de la República: Monterrey, Guadalajara, Puebla, Distrito Federal, Tijuana y Baja California.

Los especialistas que hicieron el estudio dijeron que el propósito fue determinar el grado de obesidad de los médicos y sus pacientes, pues ese problema es un factor de riesgo para desarrollar otros padecimientos como diabetes, hipertensión arterial y neoplasias, así como trastornos hepáticos, gastrointestinales, cardiacos, pulmonares, neurológicos, trombóticos y osteoartromusculares.

El método empleado para medir el grado de obesidad es la medición de la circunferencia abdominal. Si el abdomen de las mujeres es mayor a los 80 centímetros y el de hombres supera los 90 centímetros, entonces se diagnostica la obesidad abdominal.

A nivel nacional, entre 70% y 75% de la población padece sobrepeso y obesidad. El resultado de la medición señala que 39% de los médicos hombres y 29% de las mujeres tienen sobrepeso.

En tanto que 38% de los médicos varones y 30% de las mujeres trabajadoras de la salud tienen algún grado de obesidad. Ambos porcentajes de obesidad y sobrepeso fueron similares a los registrados en sus pacientes.

Sin embargo, al realizar una comparación por sexo, las mujeres médicas registraron un mayor Índice de Masa Corporal con respecto a sus pacientes femeninas. Además de que la tensión arterial de los médicos fue “significativamente más alta” que la de sus pacientes, lo que se atribuyó a la mayor edad de los trabajadores de la salud.

“Los médicos de primer contacto mostraron Índice de Masa Corporal mayor a 25 (77% de los hombres y 59% de las mujeres) y cintura abdominal mayor a 90 centímetros en los hombres (73%) contra 80 centímetros de las mujeres (63%). Dichas cifras son iguales o mayores a las encontradas en sus pacientes, lo que demuestra que los médicos enfrentan un mayor riesgo de desenlace cardiovascular igual o tal vez mayor”, señala el reporte de las instituciones.

“Es necesario -agrega- establecer los mecanismos necesarios para lograr mayor concientización en la comunidad médica y reducir las enfermedades que pretenden controlar en sus pacientes”.

Espacios de humo

En las zonas donde se ubican los hospitales de especialidades de la Secretaría de Salud en el Distrito Federal y en los accesos de cada centro de salud hay letreros que indican que esas son áreas libres de humo de tabaco.

Afuera de la mayoría de los centros hospitalarios, además de puestos de fritangas, hay bancas donde uno que otro médico, enfermero o paramédico se sienta a fumar.

Juan Carlos Gálvez, paramédico del ERUM, es fumador desde hace 10 años. Dice que poco a poco ha disminuido su consumo de tabaco. “Antes, cuando recién entré a este trabajo, fumaba hasta una cajetilla diaria. Ahora sólo me echo, si acaso, tres cigarrillos al día”, cuenta.

Explica que su tabaquismo es para controlar la ansiedad que le genera su trabajo. “Este trabajo es muy duro y si no estoy comiendo a cada rato, estoy fumando, pero he tratado de controlarme”, dice al momento en que decide dejar su cigarro a medio fumar y pisarlo.

Según el Consejo Mexicano contra el Tabaquismo, 18% de la población a nivel nacional fuma, pero entre los médicos y enfermeras el porcentaje es mayor, pues es de 24% y 26%, respectivamente.

Además, en las facultades de medicina 80% de los estudiantes reconoce consumir o haber consumido cigarrillos y 28% del personal de los institutos nacionales de salud admite ser fumador.

Entre la comunidad médica de fumadores, 34% son psiquiatras; 28%, pediatras, y 24% son cardiólogos.

Juan Zínzer, presidente del Consejo Mexicano contra el Tabaquismo, considera que los altos niveles de tabaquismo que hay entre el personal médico influye en el fracaso que tiene la mayoría de los pacientes en su intento por abandonar este tipo de adicción.

“La mitad de los fumadores cada año manifiesta que quiere dejar de fumar, pero la mayoría no tiene éxito debido a que no reciben la ayuda necesaria”, señala. Por ese motivo, el consejo realizó una campaña en los centros de salud para concientizar a los médicos sobre este mal. “O le hablas de tabaquismo hoy, o le hablas de cáncer mañana”, dice el lema de dicha campaña.

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